Periodistas sirios amenazados por el Estado Islámico denuncian falta de protección en Turquía

Reportaje publicado en MurrayMag

Lo que un día sirvió de refugio para los periodistas sirios que escapaban de la guerra en su país se ha convertido en un punto tan peligroso para ellos que lo llegan a comparar con Siria. El Estado Islámico cada vez es más capaz de silenciar a los disidentes, no sólo dentro de su autoproclamado “califato”, sino también en las ciudades turcas próximas a Siria. Con 900 kilómetros de frontera compartida, en los últimos tres años cientos de periodistas sirios se han ido desplazando al sudeste turco buscando cobijo frente a los riesgos que corren en su país. No obstante, las diferentes partes del conflicto se esfuerzan tanto en ocultar sus crímenes y acentuar los de los otros como en ganar territorio.

«Empecemos hablando del ambiente. Estás seguro y no seguro; el peligro en la frontera turco-siria es que es como estar en Siria pero sin bombas». Firas Fayyad es un vídeoperiodista de Idlib (Siria) establecido en Estambul y cofundador de la radio siria Sout Raya. Por motivos de trabajo, viaja cada semana a Gaziantep (en la imagen), una ciudad turca próxima a la frontera con Siria. Sus últimos reportajes tratan del uso por parte del Estado Islámico de niños y también de los ataques químicos del régimen sirio sobre la población.

«Gaziantep es realmente peligroso, he recibido varias amenazas de muerte o de secuestro de algún miembro de mi familia. Esto nos hace ir más alerta y nos hace temer el tipo de asesinato que sufriremos», explica Fayyad. Junto con sus compañeros, cree que está empezando una campaña de persecución contra ellos después del asesinato de tres periodistas sirios cerca de la frontera turco-siria el octubre y diciembre pasados. Seguidores del Estado Islámico se atribuyeron la autoría de estos crímenes a través de las redes sociales. Además, otros periodistas han sido ejecutados en los territorios controlados por el Estado Islámico acusados de colaborar con medios críticos establecidos en Turquía.

«No es fácil ser asesinado por alguien que no conoces sólo por tus opiniones o porque haces una película o historia que no gusta a alguna de las partes». Este reconocido videoperiodista ya fue encarcelado dos veces por el gobierno de Bashar al-Asad por denunciar las vulneraciones de derechos humanos del régimen. A pesar de ello, continúa viajando a menudo a su país para grabar documentales sobre la guerra y visitar a su familia.

Los riesgos de cruzar a Siria desde Turquía

Pero pese a la brutalidad dentro de la guerra siria, los riesgos para estos periodistas se acentúan cuando se trata de intentar cruzar la frontera. «Ahora dicen que el primer lugar peligroso es la frontera turca, y que cuando cruzas a Siria ya estarás seguro. Es como una broma», explica Ammar Ezz, periodista también de Idlib que trabaja para Orient News TV. Asegura que «hace dos años, entrar  y salir de Siria era muy fácil, legal o ilegalmente. Pero recientemente Turquía ha reforzado su vigilancia en la frontera, y ahora entrar o salir de Siria es casi imposible. Simplemente puedes perder la vida», lamenta.

Sobre esta falta de protección, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ en inglés) publicó un artículo a mediados de enero donde reclamaba a distintos organismos internacionales unir esfuerzos para proteger a los periodistas de los riesgos a los cuáles se enfrentan en su trabajo. Sherif Mansour, coordinador de programas del CPJ en Oriente Medio y Norte de África, subraya que una de las prioridades ahora mismo «es trabajar con los periodistas freelance sirios, locales o ciudadanos que operan online y que son apuntados directamente por el Estado Islámico».

Seguir documentando la guerra

Pese a todo, Firas Fayyad se mantiene convencido de la importancia de seguir documentando la guerra siria. «En la frontera no puedes explicar la historia real sobre Siria, porque todo lo que tratarás llegará a ti por lo que alguien más ha visto y escuchado. Pero tú necesitas verlo con tus propios ojos y escucharlo con tus oídos para decir que aquello es Siria».

«Es duro cuando no encuentras un lugar seguro. Es duro cuando te intentas crear seguridad y decirte que estarás seguro cuando en realidad nada te salvará… Cuando tomas la decisión de trabajar en una historia peligrosa o en un sitio peligroso tienes que entender que nada te salvará, pero que tu trabajo hablará sobre ti», concluye el vídeoperiodista.

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