El boom de la guerra en Francia

Artículo publicado en la Revista Luzes.

Charlie Hebdo, Bataclan y el resto de atentados múltiples del noviembre de 2015, Niza y el degollamiento de un sacerdote en Normandía conforman el mapa de los principales ataques que ha vivido Francia en los últimos meses. Todos ellos vinculados de algún modo con el mal nombrado fenómeno yihadista. Más allá de banderas y parlamentos diplomáticos que se refieren a los principios franceses de liberté, égalité et fraternité, la pregunta más obvia se plantea sin respuestas claras. ¿Por qué Francia?

Entre los distintos parámetros que pueden ser analizados, el rol de Francia como exportador de armas y el esfuerzo perpetuado del gobierno de François Hollande para incrementar las ventas en el sector militar no puede ser menospreciado. El Ministerio de Defensa francés cerró el 2015 con una cifra de exportaciones récord en materia militar: 16.000 millones de euros, casi doblando los 8.200 millones de 2014, que ya suponían un incremento del 18% sobre las cifras de 2013. Con estos números, Francia se podría situar en un futuro como segundo exportador mundial, solo por detrás de Estados Unidos y por delante de Rusia y China. A nivel europeo ya ocupa la primera posición, seguido de Alemania.

El mismo Ministerio de Defensa francés hace gala de su inigualable estado de forma en la presentación de las exportaciones del último año en la página web oficial: “El año 2015 se considera como histórico”, escribe, y avanza que “2016 ya se inscribe en los próximos resultados excepcionales; son las ventas más fuertes jamás realizadas en todos los sectores. El rendimiento de nuestras exportaciones hacen de la Defensa uno de los sectores económicos más dinámicos de Francia”, asegura.

Pese al éxito francés, las voces que recelan de este modelo se alzan vacilando: “Francia estos días reclama el estatus de ‘patria de los derechos humanos’, pero legítimamente nos lo podemos cuestionar”, explicaba Barah Mikaïl, analista en relaciones internacionales en el desaparecido think tank europeo FRIDE. “Desde Charles de Gaulle hasta Nicolás Sarkozy, la realpolitik siempre ha prevalecido sobre aquellos ‘principios’ en la política exterior de Francia”, continuaba en un artículo en el medio Middle East Eye, en que criticaba las consecuencias que podía comportar en hecho que el país francés negocie y provea armamento a los gobiernos autoritarios árabes con el supuesto pretexto de limitar el crecimiento de movimientos yihadistas.

Francia, hacia el podio mundial en exportaciones de armamento

Pese a la preocupación de los que alertan del riesgo de inestabilidad que puede suponer para el país reforzar las exportaciones de armamento, lo cierto es que Francia no ha dejado de incrementar los contratos con gobiernos autoritarios como Egipto -5.000 millones de euros en 2015- y Qatar -6.300 millones también el año pasado-. Concretamente, a principios de 2015 Francia vendió 24 aviones de combate Rafale a cada uno de los dos países. Además, el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi también le vendió dos portahelicópteros Mistral, un lote de misiles del fabricante MBDA, corbetas y una fragata, según recoge el portal Defensa.com.

En general Francia sirve como gran proveedor a las monarquías del Golfo Pérsico, sobre todo después de las primaveras árabes de 2011. El reino saudita, poco respetuoso con los derechos humanos, es uno de los clientes más destacados de Francia. Así, el gobierno de Hollande ha sido criticado en los últimos tiempos por organizaciones como Amnistía Internacional por el hecho de seguir suministrando armas a Arabia Saudí pese a la ofensiva de este país contra Yemen. Des de la intervención saudita en marzo de 2015, más de 6.400 personas han muerto y 30.000 han resultado heridas en el país más pobre del Golfo Pérsico.

Globalmente, Francia es uno de los mayores suministradores de armamento a Oriente Medio; en el período 2010-2014, por ejemplo, el 38% de las exportaciones franceses fueron a la turbulenta región, según datos oficiales del Ministerio de Defensa francés. Si bien el mismo ministerio publica anualmente un informe con los países donde exporta armamento, Amnistía Internacional criticaba recientemente en un comunicado que Francia “no proporciona ninguna precisión sobre los tipos y cantidades de material exportado, su utilización ni los destinatarios finales”. Así, concluía que “Francia tiene una obligación de transparencia que le manca, y que permitiría instaurar confianza y seguridad entre los Estados y encorajaría un control democrático por parte de las asambleas legislativas nacionales”. En definitiva, “permitiría prevenir el desvío de armas a través de medios ilícitos, así como la transferencia en el mercado negro o a utilizadores finales no autorizados”. El armamento con sello francés sigue expandiéndose vertiginosamente.

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