¿Cómo caen los menores en redes de captadores yihadistas? Así nos lo cuentan los gemelos de Badalona

Conversamos con los gemelos de Badalona, ahora en libertad tras pasar meses en prisión acusados de planear un viaje a Siria para integrarse a un grupo yihadista.  

Reportaje publicado en InfoTalQual.

El caso de los ‘gemelos de Badalona’ saltó a los telediarios cuando los hermanos Chakib y Chakir Achatoui, fueron detenidos en su casa una madrugada del 31 de marzo de 2015 acusados de planear viajar a Siria para unirse a Estado Islámico. Desde entonces, su vida ha transcurrido entre abogados, juicios y prisión; los gemelos han cumplido 8 meses entre rejas y dos años de libertad vigilada, mientras que su madre ha pasado 22 meses en prisión. Otro de sus hermanos que vivía en Marruecos había muerto previamente en Siria luchando con el grupo yihadista Ahrar Al Cham. Tres años después, la familia se reúne con estos periodistas en Barcelona, donde narran su lucha por intentar sobreponerse a la situación todavía arrastrando las consecuencias de un pasado que quieren dejar atrás.

La historia de los gemelos de Badalona podría parecerse a la de tantas otras familias de frágil clase media. Todo empieza cuando la plaga de la crisis económica penetra en los hogares españoles. En este contexto, los Achatoui se esfuerzan por salir adelante, pese a que su empresa familiar de limpieza quiebra, el alquiler del piso en Badalona es elevado y cuesta mantener a los tres hijos adolescentes llegando a fin de mes. Y es aquí, con una situación económica insostenible, donde empiezan los problemas.

EL RECLUTADOR

Suhail, un imán joven de unos 25 años que viaja cada verano a Catalunya para predicar entre la mezquita de Badalona  y Santa Coloma de Gramenet, es el primero en descubrir algo especial en estos jóvenes. También ellos ven en él un ejemplo a seguir. Así, Suhail ofrece la oportunidad a los dos jóvenes de viajar a Tanger, Marruecos, para estudiar el islam en una madraza con todos los gastos cubiertos. Por aquel entonces, los jóvenes tenían 14 años y ningún interés en seguir sus estudios en Catalunya. La madre Rhimou Ben Youssef, justifica la decisión de mandar a sus hijos a Marruecos como antídoto para alejarlos del fracaso escolar. “Mis niños fracasaron en sus estudios y no quisieron seguir, y yo no podía hacer nada más. Tenía miedo que se engancharan al ambiente de drogas y delincuencia”. El padre, Mustapha, reconoce que al principio no estaban muy seguros de mandar a sus hijos a Marruecos: “Su madre y yo no queríamos mandar a los niños a Tetuán o a Tánger solos, pero vino dos veces Suhail y nos dijo que no nos preocupáramos, que iba a estar con ellos. Entonces se creó la confianza”.

A pesar de que Suhail, no se considera un reclutador de ISIS y tampoco fue detenido, ha   sabido  sacar partido de los problemas, transformándolos en soluciones milagrosas que a largo plazo pueden arruinar la vida de aquel que se deja convencer. “Venía a dar sermones en Ramadán, era bueno, recogía mucha pasta” dice Chakir. “El último verano que yo recuerdo, creo que recogió unos 2.700 euros”, confirma su hermano. “Vino a nuestra casa, era una persona amable y joven y nos ofreció llevar a mis hijos a Tánger a una madraza del Corán con todo pagado, estancia y comida incluidos”, dice la madre de los chicos. Los menores, con ojos llenos de vida y con sed de nuevas experiencias vieron en Suhail a un joven respetado y con dinero. “Yo quería ser como él”, expresa Chakir con seguridad.

APROVECHANDO LAS DEBILIDADES

Así, Suhail apareció de la nada y aprovechó la pobreza, el fracaso escolar, el sentimiento de perdición y el horizonte confuso de la familia para llevarlos a su terreno. Al llegar a Tánger se quedaron a dormir en casa de Suhail, hasta que una semana después repentinamente los echó de casa. “Fue más bien su madre la que nos echó. Tenía miedo, Suhail bajó a hablar con su madre, era una casa de tres plantas, dormimos arriba y luego Suhail nos dijo que su madre no nos quería allí. Cogimos las cosas y nos fuimos a la madraza”, relata uno de los gemelos.

Una vez en la madraza cayeron en manos de Mohamed Mouadin, que hizo el resto: “Mira, es sencillo lo que pasa. Estudiábamos el Corán, donde dice que tienes que ser un buen musulmán y seguir sus enseñanzas”. Del grupo de 30 estudiantes de su clase –entre ellos algunos europeos- “vas aprendiendo de la gente. Si alguien lo hacía bien, yo también quería hacerlo bien. Competíamos entre todos a ver quién se lo sabía mejor, quien tenía una voz mejor. Y mientras estudiábamos el Corán nos explicaban cosas del Islam y el yihadismo. Y te empiezas a interesar en eso: dicen que si te mueres por la yihad tienes el paraíso asegurado y tal”. Chakib prosigue: “Nosotros teníamos 15 años y no sabíamos ni leer ni escribir árabe, éramos unos incultos, y éste [el captador] se sabía todo el Corán y tenía mucha sabiduría sobre el Islam”. Y añade Chakir: “Nosotros le hacíamos caso, decía lo que podíamos o no hacer según el Corán. Explicaba que el yihadismo es el último pilar del Islam, el más importante y elevado. De una forma u otra estás buscando el paraíso, ya sea sabiendo el Corán entero, rezando, muriendo como buen musulmán… Cuando has visto aquello, sólo te quedaba la imagen de cómo vivía ese hombre allí. Te decían que vas a vivir de lujo. La muerte ya no te importaba”. Los chavales entrenaban físicamente cada viernes, y cuando podían salían a correr kilómetros por Tánger.

Además, los chicos justifican su error alegando que “te dicen todo lo que te dan en el califato: dinero -unos 3000 euros-, paraíso… Nos enseñaban el lujo, y solo pensábamos en cómo el hombre vivía allí. Entonces eso nos apasionaba más”. Los gemelos aseguran que en la madraza les dieron el contacto de personas que estaban en Siria para que hablasen con ellos mediante video-llamada. “Me enseñaron un vídeo donde se veía una fiesta en una mansión con piscina”, se justifica uno de los gemelos. Les decían, además, que no creyeran lo que veían en televisión. “Aquí la verdad la vas a ver tu mismo, con todo. En tu casa”, fueron las palabras que les repetían desde Siria.

El reclutador vio en los gemelos una presa factible y empezó a tratarlos con preferencia sobre los demás. “A nosotros nos trataba de una forma diferente”, aseguran ellos ahora. Los que vivían lejos, se quedaban a dormir en la mezquita. Allí había gente que estaba en contra del yihadismo mientras que otros, por el contrario, apoyaban sus ideas. Mohamed Mouadin era uno de ellos. Este joven salafista de 31 años fue detenido en Marruecos en 2015 y reconoció que ejercía de reclutador para jóvenes que enviaba a Siria vía Turquía. “Se quedaba con nosotros. Le contamos que teníamos un hermano que había muerto en Siria. Y ahí él aprovechó esta pérdida para estar más encima de nosotros. Se aprovechó de que nuestro hermano había muerto en Siria para meternos más ideas en la cabeza”. Aun así, el objetivo de los gemelos no era seguir el ejemplo de su hermano. “No era venganza, porque a mi hermano lo he visto una vez en diez años y cuando murió, ni lloré. No tenía mucha relación con él”, cuenta uno de los gemelos. Más adelante, los gemelos tuvieron ocasión de preguntar al reclutador por qué no viajaba él mismo a Siria para cumplir con la yihad. “Nos dijo que era el único hijo de su madre, el único de su familia”. La hermana de los gemelos Raouia interviene asegurando que “luego vimos que era mentira, que sí que tenía más hermanos”.

Para colmo, la madre asegura que en 2015 en Tetuán, Castillejos o Tánger mucha gente hablaba sobre el fenómeno de la yihad en Siria. Desde estas poblaciones cientos de jóvenes salieron para luchar contra el régimen de Al Asad y, para hacerlo, principalmente se han unido a las filas de la rama de Al Qaeda en Siria o Ahrar al Sham, otro grupo yihadista.

 

Tánger es especialmente una ciudad atractiva para los conversos europeos al Islam mucho antes de la aparición de ISIS. En 2003 detuvieron en esta localidad a Robert Richard Antoine-Pierre, un  francés apodado como ‘Emir de los ojos azules’, sospechoso de estar involucrado en los atentados de Casablanca de 2003. Llevaba seis años viviendo en la ciudad y solía frecuentar el mismo barrio de Massnasa donde se encuentra la madraza que relatan estos chicos.

EL PRECEDENTE DE LOS HERMANOS TABACO

Además, los jóvenes han tenido otros contactos en Badalona con las ideas de la yihad por medio de los Benfatina, Hamza que ha muerto en Siria y Zakaria que sigue allí, apodados como los ‘hermanos Tabaco’. “Con Zakaria jugábamos a fútbol y todo. Era un porreta, un ladrón, tenía problemas en las fiestas, problemas con el alcohol”. Y un día su hermano se fue a Siria. “Él decía: mi hermano está loco, yo no voy a seguir su camino. Pasaron ocho meses y directamente se fue para Siria a través de Turquía. Luego colgó una foto en facebook con su hermano”.

¿Cómo analizan los gemelos de Badalona que los hermanos Tabaco viajasen a la yihad en Siria? “Porque en la calle no tienen nada que hacer; ni ayuda, ni trabajo, ni papeles, nada. Entonces conocen a una persona que les ofrece dinero, y ellos lo que quieren es dinero, porque no tienen nada, están siempre en la calle”.

DETENCIÓN DE LA FAMILIA Y REPERCUSIONES

Aunque no llegaron a viajar a Siria, para los gemelos de Badalona la pesadilla iba a empezar. Ocho meses más tarde de su ingreso en la madraza en Marruecos, los gemelos vuelven a su casa de Badalona. En aquel momento, ya tenían claro que querían viajar a Siria, aunque su madre les tenía requisados los pasaportes, temiendo el posible viaje.

A las 6 de la madrugada de un día de marzo de 2015, Raouia, la hermana de los gemelos que acababa de cumplir 18 años, se encuentra en un abrir y cerrar de ojos sola en casa y con la puerta abarrotada por la Guardia Civil. Los gemelos, la madre y el padre son detenidos. Uno de los chicos “pensaba que había fuego en casa. Yo estaba durmiendo y tiraron la puerta”. “A mí me pegaron una patada en la espalda”, narra su hermano. Pese a ello, los gemelos ya temían una posible detención. “Desde 2014 iban siguiéndonos. Teníamos los móviles pinchados, todo pinchado, desde que murió mi hermano aquel año. Anteriormente en Algeciras nos retuvieron media hora”.

Y el hermano prosigue: “La gente dice que si no fuera por la policía estaríamos ya en Siria. Mentira. Si no fuera porque mi madre nos quitó los pasaportes, no nos encuentran. Porque ya estaba todo decidido, un chico que estaba en Siria y que su hermano tenía una tienda en Marruecos nos iba a prestar todo el dinero que necesitábamos. Solo nos hacía falta el pasaporte y ya está, en menos de 24 horas ya estábamos fuera”, explica. Un compañero del captador de Marruecos, Mohammed Mouadine, “nos dijo que de aquí íbamos a ir a Turquía. El que estaba en Siria nos dio tres teléfonos de tres yihadistas que estaban en la frontera y que eran los encargados de meter a la gente. Nos íbamos a Estambul, para quedarnos en un hotel durante tres días. Después nos recogerían para ir hasta Antakya y desde allí nos vendrían a buscar [para entrar a Siria]”. La hermana, atenta, complementa la defensa de los chicos: “Estos dos no podían ir a Siria porque mi madre tenía el pasaporte y el NIE de los dos bajo llave y guardado. Cuando vino la policía tardó muchísimo en encontrar los NIE y pasaportes. Mi madre tenía la llave de la caja y todo”.

Todos los familiares excepto ella fueron detenidos, en un momento en que los servicios de seguridad “nos enseñaron media población de Badalona con las fotos. La mayoría eran marroquís, el 95%. Me enseñó una foto de mi hermano y me preguntó quién era. Le respondí que era mi hermano. Había muchas fotos, creo que más de 150”. Posteriormente los hermanos fueron condenados en el juzgado central de menores por un delito de integración en organización terrorista. Reconocieron los hechos. Han pasado nueve meses internados en un centro reformatorio para menores. Ahora se encuentran en libertad vigilada. Su madre, Aicha, también fue detenida y acusada de colaboración con organización terrorista. En su mirada apagada se percibe el dolor y los nueve meses que ha pasado encerrada en aislamiento. Ahora se encuentra en libertad provisional, a la espera de juicio. Al padre también lo detuvieron, pero poco después lo soltaron sin cargos.

Los titulares de aquel día centraron el foco en los progenitores. Para los jóvenes -todavía menores de edad, con 16 años-, que habían tenido oportunidades para fichar por el FC Barcelona, se les cerraba el sueño. Según la investigación de entonces iniciada por la Audiencia Nacional, los chicos tenían previsto desplazarse a Marruecos para unirse a una célula que supuestamente les había captado. Los menores pasaron en 2014, cuando tenían solo 15 años, ocho meses adoctrinados en una madraza coránica. En diciembre de 2016 la Audiencia Nacional dejó a los chicos en libertad vigilada para dos años, tras condenarles previamente por un delito de integración en organización terrorista a 18 meses en régimen cerrado, período que ya habían cumplido como medida cautelar.

En la operación también fue detenida la madre, que según la investigación tenía contacto telefónico con su captador. Actualmente ella se encuentra en libertad a la espera de juicio por supuestamente haber ayudado a sus hijos a desplazarse a zona de conflicto. La defensa, en cambio, sostiene que la mujer lo que hizo fue ir a Marruecos para traer a sus hijos a Badalona y así tratar de apartarles de la influencia de la red de captación.

INGRESO DE LOS GEMELOS A PRISIÓN

Al llegar al centro de menores Teresa de Calcuta de Madrid, los gemelos se sorprendieron al conocer los delitos de sus compañeros. “Estábamos con un grupo de chavales donde había de todo: asesinatos, homicidios, violadores… Había más gente acusados por terrorismo: dos chicas y un paraguayo convertido al Islam”.

El padre y la hermana les visitaban por separado 40 minutos cada fin de semana, pese a que los hermanos no podían estar juntos durante su estancia en el centro de menores. Uno de los chicos explica que “con mi madre durante los 8 meses solo he hablado una vez con ella, tres segundos”, ya que en aquel tiempo la madre también estaba en prisión. Además, el padre y la hermana han tenido que lidiar con el hecho de perder su hogar –ya que el propietario del piso no quiso renovarles el alquiler- y el padre fue despedido de su trabajo cuando su caso salió en los telediarios. Hasta cambiaron su domicilio, pasando de Badalona a Granollers, donde residen actualmente. En su nueva ciudad los hermanos cuentan que “nos conoce mucha gente, pero no saben quiénes somos, no conocen la historia”.

De este centro de menores, los gemelos no guardan casi ningún recuerdo positivo. Aseguran que los responsables del centro cuestionaban el hecho que rezaran en su habitación y les obligaban a comer cerdo durante Ramadán. El padre interviene: “Yo nunca he pedido nada a nadie. Solamente fui a la mezquita de la M30 para contactar con Mohamad Hachis, que estudió conmigo en Marruecos, para pedirle que hablara con los del Centro de Calcuta para no dar de comer cerdo a mis hijos”. El hermano asegura que en el centro “o comías cerdo o te morías de hambre. Le dije a la enfermera que yo no podía comer eso, y me dijo que me iba a morir de hambre. Es así”.

CONSTRUYENDO EL FUTURO

Ahora, con 18 años, después de conseguir la libertad vigilada, los gemelos intentan dejar este capítulo atrás para rehacer su vida mirando al futuro. Uno de los gemelos está estudiando un grado medio en electricidad y el otro ha hecho un curso de electricidad y ahora se encuentra en período de prácticas en climatización.

Los gemelos viven con la incertidumbre de saber si les van a renovar los papeles de residencia en España o no. “Estoy en justicia vigilada, pero en diciembre se me termina. Me han dicho que a lo mejor pueden conseguirme los papeles, a lo mejor no. Llevo un año y medio así y me van diciendo que me espere”, explica uno de los hermanos.

El panorama se oscureció más cuando la cadena catalana TV3 sacó a esta familia en un reportaje de investigación sobre el yihadismo. El reportaje, que asegura haber entrevistado a la familia, creó indignación entre la familia, que asegura que “nunca hemos aceptado la entrevista con TV3”, dice Raoiua, la hermana de los chicos. “Éramos menores y sacaron nuestras fotos del facebook”, explica Chakir.

Según Antonio Rosa Botoya, profesor en Badalona y amigo de  la familia, “los informes del Síndic y otros informes de investigación, confirman que en octubre en 2014 se le informa a la Policía de los hechos. Los chicos estaban en riesgo grave de captación y desde octubre de 2014, ni la Policía, ni el Instituto informan a los padres. La información les llega de un amigo de la familia que les llama desde Marruecos. Entonces para mí el Estado, sea  el Departamento de Educación, sea la Policía, han cometido un error, pactan hacer un documental de TV3, en el que salen dos profesoras, a espaldas de la familia y sin informar a la familia que los hijos están en riesgo de captación. La Policía tampoco ha informado a los padres, entonces la pregunta es ¿por qué no se informa a los padres? Si yo como profesor sé que un alumno está en riesgo, un chico marroquí o un latino que se va a meter en una banda tengo el deber de avisar a la familia. En este caso se ha generado un silencio. Y aquí hay algo raro, el Instituto Borras informa a la periodista de TV3 y no a la familia”

De aquella experiencia vivida en carne propia, los hermanos son capaces de analizar ahora desde su perspectiva las razones que los empujaron a ellos y a tantos otros a la yihad: “La gente que va allí están perdidos, no tienen trabajo ni casa, viven en la calle”. Su hermano lo ve igual: “Son pobres de la calle, allí les prometen dinero. Pero cuando llegan allí y ven que no es la misma película que le habían vendido, ya no pueden volver”.

El otro hermano retoma su razonamiento: “Mira, yo conozco a gente que quiere irse a Francia a buscarse la vida. Fuman porros, no tienen papeles, y dicen: ‘Es que estoy cansado de mi vida, no tengo trabajo, ni nada, ni puedo estudiar. Yo me voy para Francia’. Pues es lo mismo: una persona en vez de ir para Francia, quiere ir a Siria porque le han montado la película. Es lo mismo que lo de Siria, solo que uno va a Francia y otro a Siria”.

De la experiencia vivida, extraen algunos consejos para evitar que otras personas caigan en la misma trampa: “No es todo como te lo montan. No confíes en nadie que empiece a comer tu cabeza. Mira con tus ojos, no dejes que los demás miren a través de tus ojos. Tienes que ver tú, pensar bien que todo es una mentira y que no hay nada de lo que te están montando”. Su hermano opina lo mismo.

¿Qué diríais a la gente de Catalunya que puede veros como una amenaza? “Yo creo que así es la vida, cosas que pasan, aquí estamos reconstruyendo la vida e intentamos construir un futuro bueno”, concluye el mismo gemelo.

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