Cazadores de refugiados en la puerta de Europa: “Defendemos todo el continente”

Reportaje publicado en El Confidencial desde Varna (Bulgaria).

“El ISIS busca transferir miles de personas a Europa”. Es el razonamiento catastrofista de Vladimir Rusev, fundador de BNO Shipka. Con la connivencia del Gobierno, ‘vigilan’ la frontera de Bulgaria

Unos jóvenes se encuentran estirados en el suelo boca abajo en un terreno montañoso de la frontera entre Bulgaria y Turquía, inmovilizados con esposas de plástico. A su alrededor, civiles búlgaros con vestimenta militar los tienen acorralados y les ordenan que vuelvan por donde han venido. “¡Turquía! ¡Volved a Turquía ahora! No Bulgaria para vosotros. ¡Volved a Turquía inmediatamente! “. El vídeo, grabado por un grupo de civiles reconocidos como ‘cazadores de refugiados’, fue difundido en las redes sociales el año pasado; en ese momento, el Gobierno búlgaro, acusado de ser demasiado permisivo con los asaltantes, anunció que abriría una investigación. En marzo, sin embargo, el caso fue archivado por falta de pruebas.

Ahora, más de un año después de la difusión del vídeo, estos ‘vigilantes’ siguen cazando refugiados e inmigrantes, principalmente en la frontera entre Turquía y Bulgaria. El discurso de odio, a medida que en los últimos años más refugiados cruzaban de Turquía a Bulgaria, se ha ido extendiendo en este país, la puerta de entrada a la Unión Europea.

“[Estado Islámico] tiene el objetivo de transferir grandes cantidades de gente desde los países árabes hasta Europa, y entonces el segundo paso será activar una guerra religiosa en Europa que destruirá nuestra cultura. De esta manera todos los musulmanes en Europa y Estados Unidos se consolidarán y actuarán bajo la bandera del ISIS“.

Es el razonamiento catastrofista de Vladimir Rusev, fundador de la organización BNO Shipka -Movimiento Nacionalista Búlgaro Shipka-, que nació al calor del auge de los movimientos de ultraderecha y antiglobalistas que resurgen en la actualidad en Europa y Estados Unidos, dejando patente su rechazo absoluto a los migrantes y refugiados. Sus discursos grandilocuentes, sin embargo, se nutren del ‘No pasarán’ antifascista, e incluso predicaron durante el movimiento de los ‘indignados’ Nuit Debout de Francia contra la “mafia financiera internacional”. Tras cada atentado yihadista en Barcelona, París, Londres o Bruselas, estos grupos aprovechan la ocasión para manifestarse contra el islam en su globalidad.

Aquellos refugiados y migrantes que han decidido no jugársela en el Mediterráneo -donde ya han muerto unas 2.400 personas este 2017intentando alcanzar Europa- topan con el escollo de grupos ultranacionalistas que patrullan las zonas montañosas de la frontera. BNO Shipka es uno de ellos. Después de detenerlos, los ‘cazadores’ les obligan a retornar a Turquía para cumplir su objetivo de controlar y evitar la entrada de migrantes irregulares en la Unión Europea.

Más de 18.000 migrantes entraron en territorio búlgaro en 2016, según datos recogidos por el think-tank alemán Friedrich Ebert Stiftung.

Miembros del Movimiento Nacionalista Búlgaro Shipka. (Foto cedida por BNO Shipka)
Miembros del Movimiento Nacionalista Búlgaro Shipka. (Foto cedida por BNO Shipka)

Vía libre para cazar refugiados

Entre las piscinas y tumbonas de este resort de lujo bañado por el Mar Negro, en la costa oriental de Bulgaria, es fácil confundir a los locales con los turistas que disfrutan de las vacaciones, rusos principalmente. Pero Vladimir resalta entre el resto por su uniforme militar; botas altas, bigote y una mirada seria que no pierde en toda la entrevista. Le acompaña Lachezar Llourdjeu, un abogado afín a la organización que, además de traducir, suscribe cada una de las palabras de su jefe.

No estamos haciendo nada ilegal, como se dice en muchos artículos. Estar presente en la frontera no es ilegal”, asegura a El Confidencial el abogado. Cuando su grupo encuentra a refugiados e inmigrantes cruzando a Bulgaria, “les explicamos que es una ofensa criminal, que cuando cruzan la frontera de este modo pueden ir a la cárcel. Si obedecen a lo que les decimos, vuelven a Turquía y solicitan el estatuto de refugiado en los puntos indicados“. Pero, en caso de que los refugiados insistan en cruzar la frontera de todas formas, “no podemos utilizar la fuerza bruta contra ellos, no está permitido. Inmediatamente contactamos la policía de la frontera para que los detenga. Y ya está”, prosigue Llourdjeu.

Vladimir Rusev junto a Lachezar Llourdjeu, abogado afín a la organización.

Si quieren ayudar a su propia gente, tienen que venir aquí porque la puerta de Europa está aquí. Cuando lleguen al oeste será demasiado tardeLa connivencia entre el Gobierno búlgaro y estos grupos ‘caza refugiados’ no es un secreto. El viceministro del Interior de Bulgaria, Philip Gounev, sin embargo, asegura en una entrevista a ‘The Guardian’ que “solo la policía tiene la potestad para arrestar. Cualquier tipo de detención de ciudadanos por parte de otros ciudadanos es ilegal”.

El Gobierno búlgaro ha sido acusado varias veces a nivel internacional de hacer la vista gorda ante la actividad de estos grupos en la frontera. Unas declaraciones anteriores del primer ministro, Boiko Borisov, se interpretaron como una muestra de apoyo hacia los ‘cazadores de refugiados’: “Cualquier ayuda a la policía, a la policía fronteriza o aEstado es bienvenida. Cualquiera que ayude se merece que le demos las gracias”, dijo.

De hecho, el mismo Vladimir Rusev no esconde el apoyo recibido por parte de las fuerzas de seguridad: “La policía nos anima a hacer este trabajo, porque tienen muy poco personal en la frontera“.

Hasta el agravamiento de la crisis de refugiados hace unos tres años, Rusev, cuenta, se dedicaba principalmente a desarrollar investigaciones para compañías internacionales. También trabajaba como asesor en seguridad personal y corporativa, “así como para algunos gobiernos”. “He dejado de lado mi negocio durante los últimos tres años solo para dar un empujón a mi trabajo ante los problemas públicos. Si no me ocupara de eso [su labor con BNO Shipka] ahora sería muy rico“, asegura.

Militares búlgaros inspeccionan la valla construida en la frontera con Turquía. (Reuters)
Militares búlgaros inspeccionan la valla construida en la frontera con Turquía. (Reuters)

“Patrullamos la frontera las 24 horas”

Bulgaria es principalmente un país de tránsito para los demandantes de asiloque llegan a Europa. Grupos paramilitares como BNO Shipka han contribuido a este hecho, expandiendo la propaganda antiinmigración entre la sociedad. Según la agencia de encuestas Sova Harris, a principios de 2016 el 60% de los ciudadanos búlgaros consideraba a los refugiados como una amenaza a la seguridad nacional. Su grupo, explica Vladimir Rusev, está formado principalmente por exmilitares -veteranos del ejército- y parados, desde maestros y médicos hasta ingenieros y científicos.

“Patrullamos la frontera las 24 horas del día y mantenemos grupos de hasta 800 personas, pero nos faltan recursos y por tanto solo vigilamos las zonas concretas por donde creemos que pueden venir (los inmigrantes)”, explica Rusev, aunque el número de ‘cazadores’ presentes en la frontera y el total de miembros de su organización, que él cifra en 24.000, son difíciles de contrastar. “Actuamos puramente de forma voluntaria; no recibimos ninguna financiación y cada día tenemos que pagar la gasolina, comida, medicinas, etcétera”.

Ante esta situación, la organización pide apoyo europeo. “Estamos defendiendo toda Europa. Si Europa y los ciudadanos europeos no nos ayudan, nos veremos obligados a dejar la frontera libre y toda esta gente comenzará a entrar libremente hacia el oeste de Europa“, dice Rusev.

En el Viejo Continente, de hecho, la extrema derecha ha ganado una importancia significativa en los últimos años. A pesar de que BNO Shipka mantiene contactos con otros grupos europeos de ideología similar, sus líderes son pesimistas sobre el efecto real que puedan conseguir. “Les explicamos que cualquier cosa que hagan en sus países no ayudará. Si quieren ayudar a su propia gente, tienen que venir aquí porque la puerta de Europa está aquí. O bien que nos ayuden con la financiación, solo para detener a la gente aquí, en la frontera. Cuando esta gente llegue al oeste de Europa, será demasiado tarde“, concluye Rusev.

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