Hotel City Plaza de Atenas: humanizar la espera de los refugiados

Reportaje escrito desde Atenas.

Edificios ocupados como el antiguo Hotel City Plaza dan cobijo a cientos de refugiados en su larga espera para obtener asilo en Grecia o reunirse con sus familias en el resto de Europa

Samim –nombre ficticio-, como tantos otros jóvenes afganos o sirios estancados en Grecia, atenuaba los largos días de espera en el campo de refugiados periférico con visitas esporádicas al centro de Atenas. A sus 26 años de edad, buscaba huir de la monotonía de los campamentos, distraer la mente del largo periplo y de lo que dejaba atrás en Afganistán. En uno de esas visitas cerca de la plaza Victoria, donde se reúnen muchos migrantes y refugiados residentes en Atenas, escuchó a un grupo de gente que hablaba de un nuevo espacio a dos manzanas de aquella plaza que proporcionaba alojamiento. “Acudí allí y apuntaron mis datos. Al cabo de poco tiempo, me llamaron informando de que tenían un sitio libre y fui”, recuerda ahora Samim satisfecho. De aquello ya hace más de un año y, aunque sigue a la expectativa de obtener el certificado de asilo que le permita seguir en Grecia, el hecho de vivir en el antiguo Hotel City Plaza le hace la espera un poco más soportable.

Hacer la vida de los refugiados más apacible, humana o digna son algunos de los objetivos por los que, a finales de abril de 2016 un grupo de activistas decidió convertir el Hotel City Plaza –cerrado en 2010 debido a la crisis económica que asoló Grecia- en un proyecto de vivienda auto gestionado para refugiados sin hogar. “La existencia de instalaciones de hospedaje no utilizadas y totalmente equipadas, junto a cientos de personas sin hogar, apareció en nuestros ojos como un escándalo en sí mismo”, alega el manifiesto de la organización.

El centro se ha convertido en una gran familia para sus usuarios, donde encuentran tanto apoyo legal como emocional para tratar de solventar la inacabable burocracia en la que se encuentran inmersos. Según los voluntarios –una veintena de jóvenes principalmente europeos mantienen el centro-, City Plaza se plantea como una iniciativa ciudadana para ofrecer ayuda allí donde no han llegado los organismos públicos. “Uno de los objetivos del espacio es demostrar que hay una alternativa dignamente humana a vivir en los campos, sabiendo en gran parte las competencias que deberían realizarse por parte de las instituciones oficiales”, destaca Miguel, un joven de Madrid que lleva varios meses como voluntario en el hotel. Desde que miles de refugiados empezaron a llegar a las islas griegas huyendo de la guerra, pobreza o persecución política, han sido muchos los jóvenes españoles que han viajado a Grecia para ofrecer su ayuda. En este centro, los voluntarios españoles no son una excepción.

Disminución del interés mientras persisten las llegadas de refugiados

En la actualidad, entre 300 y 400 refugiados procedentes de 16 países –la mayor comunidad es de Afganistán, además de Siria, Pakistán, Irán, Eritrea o Somalia- habitan ‘El Mejor Hotel de Europa’, expresión con la que apodan popularmente el hotel y que da nombre a una página de Facebook que utilizan para recabar fondos. En total, gastan entre 10.000 y 12.000 euros mensualmente para ofrecer tres comidas diarias, ropa, productos higiénicos o asesoramiento legal, y se financian a través de donaciones individuales, gracias en buena parte a la red solidaria que tienen establecida en Alemania. Existe una orden de desalojo sobre el centro, aunque hasta ahora no se ha hecho efectiva. “Cada día es una pequeña victoria”, afirma Miguel, aunque teme que el desalojo pueda llegar en algún momento.

Aun así, recientemente los voluntarios han visto cómo las donaciones para el centro disminuían, aunque sobre el terreno los problemas persisten. “Los fondos se han visto reducidos porque el tema de los refugiados ya no está en la agenda, por eso han bajado las donaciones y el interés en general. Mientras, las llegadas de refugiados se siguen produciendo a través de las islas griegas”, explica Miguel. Este 2017, hasta ahora 26.821 personas han llegado por mar a Grecia, según datos de ACNUR. Por eso, una veintena de ONGs han vuelto a pedir esta semana al Gobierno de Grecia que traslade al continente a los refugiados de las islas, por la llegada inminente del invierno, que empeorará a las ya de por sí malas condiciones con las que viven en las islas.

Mientras tanto, los usuarios del hotel como Samim, a quien todo el mundo conoce y saluda en los pasillos del City Plaza, tienen un sitio donde volver a creer en un futuro más digno. “Esto no es solo un hotel o lugar de alojamiento. Desde aquí empezamos a pedir la igualdad de derechos y más educación. Esta gente enseña al mundo cómo los humanos tratan a los humanos; no somos solo refugiados aquí”.

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